- Víctor Ballivián, Presidente del Comité Nacional Chileno de la IEC (CLNC/IEC) y Director Ejecutivo de CORNELEC
La trigésima conferencia climática de la ONU llegó al corazón de la Amazonía con un mensaje claro: la etapa de los compromisos declarativos terminó; comienza la era de la implementación efectiva. Y en ese proceso, la eficiencia energética y la estandarización internacional —liderada por la IEC— se consolidan como herramientas estratégicas para acelerar la mitigación del cambio climático y asegurar una transición justa, medible y verificable.
La COP30, marca un punto de inflexión, no solo por situarse en uno de los ecosistemas más sensibles del planeta, sino porque Brasil ha puesto el foco en algo que el mundo venía reclamando: menos discursos y más acción. La Pre-COP en Brasilia ya había anticipado esta orientación, llamando a fortalecer la implementación del Acuerdo de París, mejorar la rendición de cuentas y revitalizar el multilateralismo.
Por primera vez, además, la cumbre integró de manera más amplia a comunidades indígenas, organizaciones civiles y actores técnicos que aportan soluciones basadas en evidencia, tecnología y estándares. Un avance relevante para un territorio donde el cambio climático no es una abstracción, sino una experiencia cotidiana.
La eficiencia energética es, quizás, el instrumento más subestimado de la política climática global. Reducir la energía necesaria para una misma tarea significa menos emisiones, menos costos y un sistema energético más resiliente. Sin embargo, esta eficiencia solo es real cuando puede medirse. Y para medir, se necesita un lenguaje común. Aquí es donde la estandarización internacional se vuelve indispensable.
El aporte de la IEC: promesas climáticas en resultados verificables
La Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) desarrolla normas que permiten que países e industrias avancen bajo criterios homogéneos y comparables. Su impacto puede entenderse en cinco dimensiones esenciales:
- Medición objetiva de la eficiencia: Sin estándares, no hay forma precisa de verificar desempeño. Normas como la IEC 60034-30 —base de la clasificación IE1 a IE5— han impulsado motores más eficientes en todo el mundo.
- Visión sistémica: La Guía IEC 118 integra criterios de eficiencia energética en cada etapa del diseño normativo, lo que permite abordar la eficiencia no solo en productos, sino en sistemas completos.
- Seguridad, interoperabilidad y calidad: Un equipo eficiente debe ser también seguro y confiable. Los estándares IEC garantizan esa combinación, fundamental para acelerar la electrificación sostenible.
- Infraestructura de calidad robusta: Etiquetado, regulación, ensayos y certificación dependen de marcos normativos sólidos. Muchos países, incluido Chile, ya basan sus regulaciones en estándares IEC.
- Coherencia internacional y transparencia: La IEC promueve una coordinación global que evita duplicar esfuerzos y fortalece los reportes climáticos oficiales bajo la CMNUCC.
Pese a los avances, la COP30 deja sobre la mesa desafíos que requieren atención urgente:
- Brechas técnicas y de infraestructura entre países.
- Velocidad del cambio tecnológico, que exige actualización constante de normas.
- Fiscalización efectiva, sin la cual la estandarización pierde impacto.
- Equidad climática, principio especialmente relevante para la Amazonía y otros territorios vulnerables.
Esta COP30 representó una oportunidad histórica para que el mundo transforme ambición climática en acciones concretas. La estandarización internacional —y el trabajo de la IEC en particular— proporciona los cimientos técnicos para que esa transformación sea real.
En un territorio como la Amazonía, donde la urgencia climática es visible en cada hectárea, la eficiencia energética sustentada en estándares no es solo una recomendación técnica: es un imperativo ético y económico. Para Chile, donde CORNELEC actúa como Comité Nacional de la IEC, este camino es también una oportunidad para acelerar nuestra propia transición energética con solidez y mirada de futuro.



